Thursday, 16 December 2010

Dan Flavin

Ya sabéis de sobra la fascinación que tengo por la luz. Pues bien, aquí os presento uno de esos artistas que consiguen emocionarme únicamente con luz y color: Dan Flavin. Desconocido por muchos pero sin duda uno de los artistas más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Como analista de arte dejo mucho que desear así que os remito a la explicación que de su obra hace el periodista José Jiménez en un artículo para elcultural.es:
 
...La obra de Flavin surgió en el contexto del minimalismo, para referirse a su trabajo él prefería hablar de “arte situacional”. Sus piezas constituyen una auténtica síntesis de escultura y modificación plástica de los espacios arquitectónicos, todo ello con un intenso aliento pictórico, además de tener como objetivo conseguir la implicación física y mental del público, que en sus instalaciones, se impregna de forma gradual de los cambios perceptivos propiciados por la disposición de los tubos de luz fluorescente de distintos colores. El único soporte, por cierto, que Flavin utilizó para su trabajo a partir de 1963, año en que realizó una pieza auténticamente seminal, con un tubo fluorescente amarillo de fabricación industrial dispuesto en diagonal sobre la pared, y a la que en un primer momento llamó Diagonal del éxtasis personal.




El planteamiento de Dan Flavin implica un acto de reconocimiento del papel que los materiales tecnológicos cotidianos pueden desempeñar en el terreno del arte y, por consiguiente, una puesta en cuestión de todas las leyendas acumuladas sobre el creacionismo artístico. Sobre su diagonal escribió: “No dejaba mucho espacio al saber hacer artístico”. Más que un hacer, para él el arte era un pensar, y así lo manifestó explícitamente: “Me gusta más el arte como pensamiento que como trabajo. Lo he afirmado siempre. (…) Es una proclamación: el arte es pensar”.

El eje de su trabajo se sitúa en dos de los componentes fundamentales de la tradición artística: la luz y el color, eso sí, la luz y los colores de nuestro tiempo, producidos por objetos de fabricación industrial. El interés de Flavin apuntaba a restaurar un equilibrio entre la luz como imagen y la luz como objeto: “No se puede considerar la luz como un fenómeno objetivo, pero es sin embargo así como yo la contemplo”. Sus obras, inscritas en una línea que va de la tradición de la arquitectura, la pintura y la escultura, “a las acciones de luz eléctrica que definen el espacio”, pretenden actuar como “estructuras mentales simples”. Propuestas, en definitiva, que revitalizan el carácter mental y espiritual del arte en la época histórica del dominio global de la tecnología, precisamente a través de ella...



Al parecer Flavin tuvo una educación muy religiosa y unos referentes morales y estéticos que se apreciaban en las dedicatorias de sus obras, desde su joven hermano muerto pasando por el filósofo Guillermo de Ockham o o el pintor Henri Matisse. Sus obras me recuerdan en parte a las ideas del el constructivismo ruso, con ese juego conceptual y plástico de las formas geométricas que consiguen ritmo y movimiento. Para mí todo un referente. Espero que lo disfrutéis.

3 comments:

  1. Excelente articulo, entrada, lo que sea! Me sirvió muchísimo!

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  2. Es un extracto de un artículo del crítico José Jiménez. Muy interesante verdad? :)

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  3. Por qué no pones los nombres de las piezas?

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